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CATÓLICOS Y MUSULMANES, SE COPIARON EN LOS EXAMENES…

Martes, octubre 13th, 2015

El  plagio como fuente de fe…

No es cuestión de  pensar en una genialidad cuando uno se da cuenta que la vida está montada en una gran mentira con un cúmulo de víctimas..

El primer gran factor de intolerancia es la religión…

La primera gran víctima fue la RELIGIÓN JUDÍA y por ende sus creyentes….

No digo que nuestros patriarcas hayan sido originales, que quizá se hayan inspirado en otros credos, mucho antes que nuestro pueblo iniciara su camino hacia la Tierra Prometida….nunca tuvieron la violencia de otros credos..

En los dos últimos dos mil años surgieron dos religiones: primero la CATÓLICA, un desprendimiento ingrato de la Judía;  posteriormente  el ISLAM,  que el  profeta MAHOMA, unió parte de las dos para generar  la devoción de sus seguidores…

JESÚS fue hijo de un carpintero y  una esposa (según varios investigadores).  MAHOMA fue hijo de un camellero y   muchas esposa, entre ellas una de nueve años.

JESÚS ERA JUDÍO y nunca negó su condición de tal…se nutrió del Antiguo Testamento. El nuevo jamás lo patrocinó.

CUANDO ELENA LA MADRE DEL EMPERADOR CONSTANTINO volvió  de Jerusalém, dijo haber descubierto la tumba de Jesús, casi  la ahorcan…le taparon la boca para siempre…de aceptar su verdad Jesús sería  un simple mortal. Y el negocio católico dejaría de funcionar.

MAHOMA NOS DEBE  HABERLE SALVADO LA VIDA. Cuando sus compatriotas lo persiguieron   fueron judíos quienes lo protegieron. Se volvió en nuestra contra porque no aceptamos lo que él postulaba como su creencia.

CUANDO EL CALIFA OMAR LLEGÓ A TIERRA SANTA, nos pidió ayuda para  desalojar a los bizantinos, que se habían apoderado de nuestro territorio. A cambio nos prometió recuperar nuestras tierras…Por supuesto que no solamente que no cumplió sino que para aumentar su ego mandó construir la famosa   CÚPULA DE LA ROCA en Jerusalém  en la que, según la tradición, de donde Mahoma ascendió al cielo.

…. Sin embargo, fue enterrado en Medina (Arabia Saudita.)

—- CATÓLICOS Y MUSULMANES SIEMPRE SE MANEJARON CON SUS SUPOSICIONES.

Los seguidores de Cristo para conquistar al principal enemigo, LOS POLITEÍSTAS ROMANOS, establecieron una competición seria y convincente: crearon santos y vírgenes, con sus respectivos altares. Y triunfaron.

LOS CRISTIANOS,  más sanguinarios que los musulmanes, nos persiguieron porque nosotros tenemos un solo Dios y a veces   muchos cristianos  quisieron  convertirse  al JUDAÍSMO, lo que hacía brotar el sentimiento asesino de la curia.

EL JUDAÍSMO nunca fue clientelar…al contrario,  siempre impuso restricciones muy pesadas a quien quería convertirse.

EL JUDAÍSMO, tuvo un progreso cultural, intelectual y científico porque en su seno no existió el ANALFABETISMO. En cambio la ignorancia fue utilizada  por cristianos  y musulmanes para   sojuzgar a la plebe.

Y parte del origen   del ANTISEMITISMO:  que el Judaísmo ha sido siempre   un mal ejemplo.

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Cuando LOS MOROS (provenientes del África y el Magreb), conquistaron la Península Ibérica en el año 711, los judíos ya se habían asentado: fue  durante la Hispania romana (218 adC.)

La relación fue muy buena y creativa, que sirvió para engrandecer la Península.

LOS MÉDICOS JUDÍOS eran renombrados, no solo entre los moros. También hubo monarcas cristianos que prefirieron  a los nuestros que a los suyos.

Una de las grandes  controversias sobre el Judaísmo  surgió durante la PESTE NEGRA que asoló Europa durante la Edad Media, terminando con la  mitad de la población.

Entre los judíos, el tema de la HIGIENE, era fundamental en la vida comunitaria. Ya en la Biblia había  referencias sobre los cuidados de la salud.

Como las bajas entre los nuestros eran menores a los cristianos, éstos nos acusaron de envenenar pozos de aguas y otras mentiras parecidas..
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TODO SE PUDRE: Los REYES CATÓLICOS fue la denominación que recibieron los esposos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla por decisión del Papa Inocencio VIII.

El afán de extender sus dominios y fortalecer su reinado   unificaron la religión  en torno al  catolicismo.

Y para que no hubiera competencia    una bula del Papa Sixto IV, del año  1478, que estableció la sangrienta INQUISICIÓN en Castilla para controlar  la pureza de la fe siendo su ejecutor  fray Tomás de Torquemada.

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(x) LA INQUISICIÓN EN SÍ NO SE CONSTITUYÓ HASTA 1231, CON LOS ESTATUTOS EXCOMMUNICAMUS DEL PAPA GREGORIO IX.

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Por la consistencia del JUDAÍSMO nuestra gente recibió un trato sanguinario, algo que no sucedió con los moros, que fueron simplemente expulsados de su territorio.

CON EL TIEMPO SE PRODUCIRÍAN ENFRENTAMIENTOS ENTRE CATÓLICOS Y MUSULMANES..

Los católicos se quedaron con la sangre en el ojo después de fracasar, con las CRUZADAS (huestes de asesinos) en sus intentos de desalojar a los musulmanes de Tierra Santa.

Mientras tanto los Reyes Católicos,  con el aporte de muchos conversos y del genovés Cristóbal Colón, se lanzaron a una experiencia que les abriría el camino al gran Descubrimiento de América, que si bien hubo varios adelantados, los españoles priorizaron  el esfuerzo colonizador.

Muchos judíos encontraron refugio en las nuevas tierras escondiéndose como judeoconversos, marranos, cristianos nuevos, criptojudíos, etc.

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Muchos de los perseguidos si bien aceptaban la conversión como un modo de salvar sus vidas, en la intimidad ejercían su religión.

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CUANDO SE HABLA DEL TERRORISMO DEL ESTADO ISLAMICO (ISIS), es bueno recordar que esto no es un hecho aislado.

Si uno toma en cuenta lo que hicieron los españoles durante la CONQUISTA, no está lejos de compararse con el grupo musulmán: destruyeron bibliotecas, palacios y distintas obras arquitectónicas, a expensas de distintas culturas americanas.

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UN  PRONÓSTICO. El  profesor estadounidense Bernard Lewis de la Universidad de Colombia,  escribió sobre   una NUEVA INVASIÓN ISLÁMICA EN EUROPA.

Hay que recordar que LA PRIMERA fue la que llevó el Islam a España, la segunda  la Otomana, dominando el Medio Oriente.

LA YIHAD (organizaciones islamitas violentas) lleva   un  mensaje final de Dios a la Humanidad, enarbolando los valores del Corán.

ESPAÑA está en su mira.   Uno podría pensar que es  una manera de vengarse de la expulsión morisca por los Reyes Católico. También por aquello que de cada cinco españoles, tres  serían descendientes de judíos..

QUIZÁ POR ESO LOS CURAS AZUZABAN A SUS FIELES CONTRA NOSOTROS.

—- No hay que olvidar    las predicciones hechas en el siglo XVI por el médico y astrólogo   francés de origen judío, NOSTRADAMUS (Michel de Notre Dame), que hablaba del AVANCE MUSULMÁN sobre Europa.

LOS  ÚLTIMOS ATAQUES A CRISTIANOS tanto en el Medio Oriente y en África, no son casuales.

¿UNA ESPECIE DE VENGANZA? La Primera Cruzada logró derrotar a los SELYÚCIDAS  (una dinastía turca que ocupó la actual Irak e Irán) en 1098, tras lo cual el califato FATIMÍ (chiitas ismaelitas) ocupó Jerusalém.

Los cruzados lograron tomar de nuevo la ciudad y establecieron allí el REINO DE JERUSALÉM del 15 de julio de 1099 al 2 de octubre de 1187 cuando la ciudad fue reconquistada por el sultán SALADINO, que estableció la dinastía de los AYUBÍES (de origen kurdo), también  en Egipto y Siria; luego reemplazada por la dinastía de los MAMELUCOS (esclavos, que se convirtieron al Islam) también en Egipto, que dominó la región hasta 1516 cuando fueron derrotados por los turcos otomanos dirigidos por SELIM I.

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PALESTINA fue parte de la Siria, bajo dominio del Imperio otomano durante cuatro siglos hasta la I Guerra Mundial. Desde   1880  el sur fue  parte del SANJAK (provincias otomanas) separado de Jerusalém, mientras el norte dependía del VILAYATO (una división administrativa) de BEIRUT;  y el Este del río Jordán dependía del VILAYATO DE DAMASCO.

El otomano MURAD I (1360-1389) comenzó la expansión por Europa, combinando  una política de pactos con la Iglesia Ortodoxa. El sultán decidió mantener un trato preferente con los dimníes (o gentes del libro) respetando nuestros  derechos  a la vida, a la propiedad  y a la  religión, a cambio del pago de un tributo. Además, estuvimos eximidos del servicio militar.

El periodo de BEZAYID II (1481-1512) fue de tranquilidad para el imperio, resolviendo los problemas internos que heredó del periodo anterior.  Se adhirió al Islam ortodoxo, evitando las tendencias chiitas y las influencias europeas. ACOGIÓ A LOS JUDÍOS expulsados de España y de otros países de Europa.

SOLIMÁN II, EL MAGNÍFICO (1520-66) consolidó la situación de paz en los territorios conquistados por su padre y logró la extensión máxima del imperio que durará hasta 1683. También realizó una importante labor legislativa, concedió importancia a las artes y embelleció Estambul. Tras Solimán, llega la decadencia del Imperio Otomano. Le sucedió SELIM II (1566-74), que en su breve reinado sufrió la derrota ante el combate la escuadra española en Lepanto (Cervantes perdió un brazo.)

SE FRENÓ ASÍ EL EXPANSIONISMO ÁRABE en el Mediterráneo oriental durante algunas décadas y provocó que los corsarios aliados de los otomanos abandonaran sus ataques y expansiones hacia el Mediterráneo occidental.

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DESTILANDO ODIO. El imperio otomano se mantuvo en el Medio Oriente. Fue hasta el final de la Primera Guerra Mundial, cuando los ingleses, uno de los ganadores del conflicto, se apoderaron de la región.

Una de las primeras masacres del siglo XX, la  produjeron   los JÓVENES TURCOS, integrantes del partido nacionalistas,  siendo la víctima   el PUEBLO ARMENIO.

¿Por qué justo él? Quizá  porque los armenios fueron los primeros en abrazar el cristianismo

Según la tradición, los apóstoles  , SAN JUDAS TADEO Y SAN BARTOLOMÉ, fueron los primeros evangelizadores en Armenia. Después de las primeras predicaciones y a causa de las persecuciones, el cristianismo se difundió por el país de forma secreta.

LOS CRISTIANOS ARMENIOS tuvieron entre sus primeros patriarcas a ZEMENDÓS, ATRNERSÉH, MUSHÉ, SHAVARSH, LEVONDIOS, Y MERUYÁN.

En el 301, como resultado de la predicación de SAN GREGORIO EL ILUMINADOR, el rey Tiridates adoptó el cristianismo como religión oficial.

POR LO TANTO, ARMENIA FUE EL PRIMER ESTADO EN ADOPTAR EL CRISTIANISMO COMO RELIGIÓN OFICIAL.

Existe un acuerdo general de que un MILLÓN Y MEDIO DE ARMENIOS fueron asesinados y otros  fueron  deportados  en masa desde la región de Anatolia oriental hacia el desierto de Siria y otras partes, entre 1915 y 1916.

—-  Como todos aquellos los que ocultan la realidad para no mostrar su brutalidad, Turquía se niega a reconocer su salvajada.

—– ME SOLIDARICÉ CON EL PUEBLO ARMENIO, POR RAZONES OBVIAS, Y DESPUÉS DE HABER LEÍDO LOS CUARENTA DÍAS DE MUSA DAG, DEL ESCRITOR CHECO DE ORIGEN JUDÍO FRANZ WERFEL…

SECUENCIAS… Para que el ODIO HACIA EL JUDÍO PROSPERARA se lo tenía que exhibir al hebreo, como causantes de todos los males del mundo, aún sabiendo que son los antisemitas los emisores de todo lo que se nos adjudican…basta con ver el comportamiento de los rusos, polacos,  ucranianos, entre otros.

EN LO INDIVIDUAL detrás de cada antisemita hay un ser desdeñable, carente de moralidad y de una naturaleza agresiva. Los ejemplos abundan..

UN PELIGRO LATENTE… Los antisemitas europeos unidos a los musulmanes, son bombas explosivas en el corazón de Europa.. No sólo para los judíos sino para las comunidades todas..

Los  menesterosos de otrora son los desagradecidos del presente, olvidando que huyeron de la pobreza y de las  persecuciones  de sus propios gobernantes…

Así es el hombre. Nosotros les dimos letra y después hicieron todo lo posible para que   nos aborrecieran.

LO MORAL trastorna a quienes necesitan perpetuarse valiéndose de la ignorancia.

LA VIDA ES UNA FOTOCOPIA Y EL MAL SU MONEDA CORRIENTE.

EL EXTERMINIO SISTEMÁTICO DE JUDÍOS (II y final.)

Domingo, octubre 11th, 2015

Cuando la Historia sirve de papel higiénico.

A LA CURIA CATÓLICA EL PROBLEMA DEL JUDAÍSMO, ERA QUE LOS HEBREOS DIGNIFICABAN A LA ESPECIE HUMANA Y NO PERMITÍAN EL DOMINIO DE LA FE A TRAVÉS DE LA SUMISIÓN.

PARA MANEJAR A LA PLEBE HABÍA QUE CONVERTIRLA EN UNA ANALFABETA CRÓNICA Y EMPOBRECERLA HASTA PONERLA DE RODILLAS COMO SI FUERA UN DESIGNIO DE DIOS.

——————————

QUE LOS MORALISTAS DE LAS NACIONES UNIDAS, ANTES DE ACUSAR A ISRAEL, QUE SE LAVEN LA MEMORIA.

SIEMPRE LO MISMO.

———————-

AL ANTISEMITA LES MOLESTA QUE LE DEMOS LECCIONES DE VIDA. PORQUE TIENE SUS MISERIAS A FLOR DE PIEL.

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La pregunta acerca de CUÁN PROFUNDO DEBE DE SER UN ODIO que lleve a semejantes
atrocidades, tendrá respuesta parcial en la próxima clase, cuando nos refiramos a la
mitología judeofóbica que las sostuvo.

MÁXIMO KAHN, un intelectual judío que escapó de Alemania y se
radicó en la Argentina, escribió en 1944: “La muerte de los judíos es, quizá, la
más enigmática de todas las muertes; ciertamente es la más acusadora. Durante dos mil
quinientos años se ha venido matando a los judíos en vez de permitir que mueran…

Se empezó a matar judíos con tanto éxtasis que la muerte natural ya no les causó
terror… los judíos se agarraron a la muerte natural como si fuera vida, como si fuera
luz del sol, canto de pájaros, fragancia de flores o amor. Nada les pareció tan
apetecible como poder morir sin huellas de homicidio en el cuerpo. Su vida se convirtió
en esperar la muerte. Es de extrañar que la palabra
judío no se haya vuelto
sinónimo de
moribundo… el judaísmo es una salud incurable”.

EL ODIO ILIMITADO que se descargó contra los judíos estaba sostenido por un cuerpo
mitológico que vamos a revisar en la próxima lección.

El sufrimiento que venimos estudiando fue relatado en un libro de 1558 de Josef
Ha-kohen, bajo el bíblico título de
EL VALLE DE LÁGRIMAS.
Refiere “las penas que cayeron sobre nosotros desde el día del exilio de Judea de su
tierra”. Tres preguntas pueden formularse acerca de esas lágrimas.

LA PRIMERA: por qué los judíos siempre sufren. RESPUESTA: si al decir por qué
aludimos a las causas de la judeofobia, bueno, precisamente ése es el tema de nuestro
curso, y para el final habrá explicaciones.

Pero si el por qué sugiere que debe de haber cierta paranoia si encontramos a
los judíos siempre como víctimas, nuestra respuesta es que la judeofobia es en efecto
una enfermedad social enorme que consiste en el odio hacia los judíos, y por ende,
siempre los tuvo como víctimas principales. Persistió por milenios exterminando judíos,
alcanzó un genocidio de seis millones hace cincuenta años (un tercio de la población
judía mundial) y sigue con vitalidad para continuar.

LA SEGUNDA pregunta es si la gigantesca magnitud de la judeofobia acaso significa que todo
el mundo
odia (u odió) a los judíos. La respuesta es no, no todo el mundo está
enfermo de judeofobia, pero no es la parte sana el objeto de nuestro estudio, aun cuando
es mayoritaria.

LA TERCERA pregunta es si el clero de la Iglesia medieval era unánime en su letal
postura judeofóbica. Otra vez, la respuesta es no. Incluso en períodos en los que la
postura teológica de la Iglesia era judeofóbica, en el plano individual hubo
eclesiásticos que rechazaron la violencia contra los judíos. Desde antaño hay ejemplos
de obispos y sacerdotes que intentaron proteger a los judíos.

CUANDO LA SINAGOGA DE LA CIUDADA ITALIANA RAVENNA FUE INCENDIADA (550), TEODORICO, EL GRANDE, ordenó que la población católica la reconstruyera y flagelara a los incendiarios.

Durante la primera cruzada el OBISPO COMAS salvó a los judíos de Praga. En la segunda, BERNARDO DECLAIRVAUX defendió activamente a los judíos que eran asesinados.

—– LAMENTABLEMENTE UNA GOLONDRINA NO HACE UN VERANO….

El problema, sin embargo, es que los judeófobos más virulentos de la Iglesia fueron
(y siguen siendo) reverenciados como santos. El crimen de la judeofobia se cometía con
virtual impunidad. El fray JUAN CAPRISTANO (m. 1456) instó a la abolición de los
derechos a los judíos en Nápoles y otras ciudades, incluyendo la cancelación de las
deudas que cristianos hubieran contraído para con ellos. Más tarde, debido a sus
actividades en Breslau, muchos judíos fueron torturados y quemados vivos; muchos fueron
empujados al suicidio.

La abolición de los derechos de los JUDÍOS EN POLONIA por Casimiro IV también fue
resultado de las maniobras de Capistrano, e inició una ola de desmanes antijudíos. Ni
siquiera les permitió a los judíos escapar ese destino: fue el responsable de un edicto
papal que prohibía el transporte de judíos a la Tierra de Israel.

Durante su vida, recibió tanto el mote de “AZOTE DE LOS JUDÍOS” como el cargo de Inquisidor
papal. Más de dos siglos después de su muerte fue canonizado y, desde entonces, cada 28
de marzo los católicos reverencian su memoria.

EL MENSAJE DE LA IGLESIA ERA, CUANDO MENOS, INCOHERENTE. Difundía la enseñanza del
desprecio, pero ocasionalmente intentaba detener a los despreciadores que se apresuraban
en cometer horrendos crímenes; el intento era tardío e insuficiente. Esta postura nunca
varió radicalmente. Por ello uno de los primeros historiadores del Holocausto, RAUL
HILBERG, fue capaz de trazar una tabla que muestra cómo cada una de las principales Leyes
de Núremberg de la ALEMANIA NAZI TENÍA SU PRECEDENTE EN LA LEGISLACIÓN ECLESIÁSTICA.

La declaración de la Conferencia de Obispos Holandeses de 1995 fue un punto de
inflexión en la historia de la Iglesia, al admitir que hay un SENDERO DIRECTO QUE UNE LA
TEOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO CON AUSCHWITZ.

También durante la Segunda Guerra la posición del VATICANO reflejó esta habitual
ambivalencia, cuando sus reservas acerca del nazismo se limitaron a proteger a católicos
“no-arios”. Es cierto que las encíclicas de la Iglesia y sus pronunciamientos
rechazaban el dogma racista y cuestionaban algunas tesis nazis como erróneas, pero
siempre omitieron criticar, o siquiera mencionar, el ataque específico contra los
judíos.

En 1938, PÍO XI supuestamente condenó a los cristianos judeofóbicos, pero esta
condena fue omitida por todos los diarios de Italia que informaron sobre el mensaje papal.
Su sucesor, el germanófilo PÍO XII, ya desde 1942 había recibido información sobre el
asesinato de judíos en los campos. A pesar de ello restringió todos sus pronunciamientos
públicos a expresiones muy cuidadosamente formuladas de simpatía por “todas las
víctimas de la injusticia”.

La neutralidad y el silencio del papa continuaron incluso cuando los alemanes cercaron a
ocho mil judíos de Roma en 1943. Mil de ellos, mayormente mujeres y niños, fueron
transportados a Auschwitz. Al mismo tiempo, con la anuencia papal, más de cuatro mil
judíos encontraron refugio en muchos monasterios de Roma (algunas decenas en el Vaticano
mismo).

Sin duda, el PAPA no tenía poder como para detener el Holocausto, pero podría haber
salvado miles de vidas si hubiera adoptado públicamente una posición contra el nazismo.
HITLER, GOEBBELS Y MUCHOS otros cabecillas nazis, murieron como miembros de la Iglesia Católica, y nunca fueron excomulgados (lo que contrasta con el hecho, por ejemplo, de que el presidente argentino JUAN D. PERÓN fue excomulgado cuando en 1955 atacó la influencia de la Iglesia, y unos pocos meses después fue derrocado).

UN SACERDOTE CATÓLICO lideró el régimen nazi de Eslovaquia, y también fueron
católicos un cuarto de los miembros de las SS, así como casi la mitad de la población
del Gran Reich Alemán.

La resuelta reacción del EPISCOPADO ALEMÁN contra el programa nazi de eutanasia,
logró que virtualmente se suspendiera el plan. Pero los judíos no avivaron en la Iglesia
la compasión que despertaron los insanos y los retardados. Respecto de los judíos, la
Iglesia estuvo interesada más en salvar sus almas que sus cuerpos. Las cancillerías
diocesanas incluso proveyeron al régimen nazi de los registros de las iglesias, con datos
personales acerca del marco religioso del que provenían sus feligreses.

Cuando las deportaciones de los judíos alemanes comenzaron en octubre de 1941, el
episcopado limitó su intervención a suplicar por los que se habían CONVERTIDO AL
CRISTIANISMO.

Los obispos recibieron informes sobre la MATANZA DE JUDÍOS EN LOS CAMPOS de
muerte, pero su reacción pública se limitó a vagos pronunciamientos vagos que eludían
el mero término
judíos. Hubo, claro, excepciones, tanto nacionales como individuales. Una de éstas fue el prelado berlinés BERNHARD LICHTENBERG, quien rezó públicamente por los judíos (y falleció en su camino a Dachau).

Una nación excepcional fue HOLANDA, en donde ya en 1934 la Iglesia prohibió la participación de católicos en el movimiento nazi. Ocho años después los obispos protestaron públicamente ante las primeras deportaciones de judíos holandeses, y en mayo de 1943 prohibieron la colaboración de policías católicos en las cazas de judíos, aun a costa de que así debieran perder sus puestos. Muchos judíos salvaron sus vidas gracias a las audaces acciones de rescate de clérigos menores, monjes, y laicos católicos.

EL EXTERMINIO SISTEMÁTICO DE JUDÍOS (I.)

Viernes, octubre 9th, 2015

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Cuando la Historia sirve de papel higiénico.

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A LA CURIA CATÓLICA EL PROBLEMA DEL JUDAÍSMO, ERA QUE LOS HEBREOS DIGNIFICABAN A LA ESPECIE HUMANA Y NO PERMITÍAN EL DOMINIO DE LA FE A TRAVÉS DE LA SUMISIÓN.

PARA MANEJAR A LA PLEBE HABÍA QUE CONVERTIRLA EN UNA ANALFABETA CRÓNICA Y EMPOBRECERLA HASTA PONERLA DE RODILLAS COMO SI FUERA UN DESIGNIO DE DIOS.

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QUE LOS MORALISTAS DE LAS NACIONES UNIDAS, ANTES DE ACUSAR A ISRAEL, QUE SE LAVEN LA MEMORIA.

SIEMPRE LO MISMO.

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AL ANTISEMITA LES MOLESTA QUE LE DEMOS LECCIONES DE VIDA. PORQUE TIENE SUS MISERIAS A FLOR DE PIEL.

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Pero la peor parte del martirio judío fueron sin duda las matanzas, que desde la
antigüedad habían tenido lugar esporádicamente, y desde las CRUZADAS fueron
sistemáticas. La judeofobia fue superando su crueldad a lo largo de los siglos, y cada
superlativo iba empequeñeciéndose por eventos posteriores.

MATANZAS BAJO DOMINIO CRISTIANO, datan ya de los primeros siglos.

EN ANTIOQUÍA (ciudad que asumió en el Este la importancia de Alejandría) facciones enfrentadas (los azules y los verdes) terminaron por masacrar judíos e INCENDIAR LA SINAGOGA de Daphne junto con los huesos de las víctimas (circa 480). El emperador Zenón se limitó a
comentar entonces que hubiera sido preferible quemar a los judíos vivos.

Pero esas masacres ocasionales devinieron en norma durante la primera mitad de este
milenio, el período en el que la Iglesia alcanzó el cenit de su poder. A modo de
resumen, digamos que los principales genocidios de judíos en la primera mitad del milenio
tuvieron lugar en el transcurso de cada una de las tres primeras Cruzadas, y de cuatro
campañas judeofóbicas que las sucedieron.

Como escribiera Edward H. Flannery, para encontrar en la historia de los judíos un año más
fatídico que 1096, habría que remontarse a mil años antes hasta la
CAÍDA DE JERUSALÉM, o
a casi nueve siglos después hasta el
HOLOCAUSTO.

Todo comenzó el 27 de noviembre del 1095 en la ya mencionada ciudad de Clermont-Ferrand, cuando durante la clausura de un concilio, el Papa Urbano II convocó una campaña “para liberar Tierra Santa del INFIEL MUSULMÁN”. Hordas de caballeros, monjes, nobles y campesinos, se lanzaron sin organización a la aventura, pero eventualmente optaron por comenzar la purga de los “infieles locales”, y acometieron ferozmente contra los JUDÍOS DE LORENA Y
ALSACIA,
exterminando a todos los que se negaban a bautizarse.

—- HOY MUCHOS INFIELES SE ESTÁN VENGANDO.

Corrió el rumor de que el líder Godofredo había jurado no poner en marcha la cruzada hasta tanto no se vengara la crucifixión con sangre judía, y que NO TOLERARÍA MÁS LA EXISTENCIA DE JUDÍOS. En efecto, un común denominador de las matanzas enumeradas fue el intento de barrer a la población judía íntegra, niños incluidos. Los judíos franceses advirtieron del
peligro a sus correligionarios alemanes, pero infructuosamente. A lo largo del valle del
Rhin, las tropas, incentivadas por predicadores como
PEDRO EL ERMITAÑO, ofrecieron a cada
una de las comunidades judías la opción de la muerte o el bautismo.

En Speyer, mientras los cruzados rodeaban la sinagoga, en donde se había refugiado la comunidad presa del pánico, una MUJER REINICIÓ LA TRADICIÓN DE KIDUSH HASHEM, la aceptación
voluntaria del martirio para gloria de Dios. Cientos de judíos se suicidaron y algunos
aun sacrificaban primero a sus propios hijos.

EN RATISBONA, los cruzados sumergieron a la comunidad judía entera en el río Danubio a modo de bautismo colectivo. Las matanzas se sucedían en Treves y Neuss, en las aldeas a lo largo del Rhin y el Danubio, Worms, Mainz, Bohemia y Praga.

El fin del viaje era Jerusalém, en donde los cruzados hallaron a los judíos agolpados
en sus
SINAGOGAS Y PROCEDIERON A INCENDIARLAS (1099). Los pocos sobrevivientes fueron
vendidos como esclavos, algunos de los cuales fueron eventualmente redimidos por
comunidades judías de Italia. Pero la comunidad judía de Jerusalém quedó destruida por
un siglo.

En los primeros seis meses de la Primera Cruzada aproximadamente DIEZ MIL
JUDÍOS FUERON ASESINADOS,
que constituían en esa época un tercio de las poblaciones
judías de Alemania y el norte de Francia.

En el año 1144, los cruzados perdieron Edessa, y se temió por la suerte del Reino
Latino de Jerusalém. El Papa Eugenio III convocó la
SEGUNDA CRUZADA, y sus sucesores
“judaizaron” la marcha. Se estipuló que no debía pagarse interés sobre el
dinero que se tomara de de judíos para financiar la cruzada (nótese que desde el siglo
XIII el término
cruzada se aplicó a toda campaña de la que la Iglesia se veía
políticamente beneficiada).

En el 1146 el MONJE RADULPH exhortó a los cruzados a vengarse en “los que
crucificaron a Jesús”. Centenares de judíos del Rhineland cayeron ante las hordas
incitadas que los aplastaban al grito de
Hep, Hep! (esta consigna, que
probablemente era la abreviatura del latín
JERUSALÉM SE HA PERDIDO, fue un lema
judeofóbico muy popular en Alemania, y así se denominaron los tumultos contra judíos
alemanes en 1819).

Brutalidades se perpetraron en Colonia y Wuezburg en Alemania, y en Carenton y Sully en
Francia.

El famoso maestro JACOB TAM fue acuchillado cinco veces en recuerdo de las
heridas sufridas por Jesús.

Pedro de Cluny (llamado el Venerable) solicitó que el rey de Francia castigara a los judíos por “macular el cristianismo. No debería matárselos, sino hacerlos sufrir tormentos espantosos y prepararlos para una existencia peor que la muerte”. Puede verse que el pretendido celo religioso de estos judeófobos no era sino una máscara para poder descargar sus instintos más sádicos, ideológicamente justificados.

La tregua que se dio a los judíos europeos después de de las dos primeras cruzadas,
fue balanceada por las persecuciones a las que los sometieron los almohades en España y
Noráfrica. Pero cuando
SALADINO puso fin al reino cruzado en Jerusalém, una Tercera
Cruzada fue lanzada, a la que se sumaron con entusiasmo el emperador de Alemania y el rey
Felipe Augusto de Francia, quien ya había hecho
QUEMAR A CIEN JUDÍOS en Bray, como
castigo por el ahorcamiento de uno de sus oficiales que había asesinado a un judío.

La novedad de la TERCERA CRUZADA fue que repercutió más en Inglaterra, que en las dos
primeras había tenido un rol menor. Las comunidades judías de Lynn, Norwich y Stamford,
fueron íntegramente destruidas. En York, los judíos se refugiaron en el castillo, al que
se le puso sitio, y en el que se
AUTOINMOLARON a comienzo de la Pascua hebrea.

PARA LOS JUDÍOS, LAS CRUZADAS PASARON A SIMBOLIZAR LA INVETERADA HOSTILIDAD DEL
CRISTIANISMO.

TRESCIENTOS RABINOS emigraron en el 1211 a Eretz Israel, en la certeza de
que si permanecían en Europa Occidental pocas serían sus posibilidades de sobrevivir. Y
como lo rubrica Flannery “los que decidieron quedarse terminaron lamentando su
decisión”. Al mismo tiempo, el recuerdo de los mártires fue para los judíos una
fuente de inspiración para las generaciones posteriores: Dios los había puesto a prueba
y demostraron ser héroes. Su martirio fue percibido como una victoria, símbolo del
pueblo entero. La mayoría de los que se convirtieron por la fuerza pudieron ulteriormente
regresar al judaísmo… y terminaron siendo víctimas de las matanzas que estallaron
después. En la percepción del cristiano, el judío se había transformado en el
implacable enemigo de su fe.

LAS CRUZADAS revelaron en toda su dimensión el peligro físico en el que se hallaban
los judíos, lo que resultó en dos efectos. En principio, los judíos se mudaron
a ciudades fortificadas en las que serían menos vulnerables (esto puede ser una
explicación parcial del carácter urbano de los judíos que fue mencionado en la segunda
lección). Segundamente, se instituyó el status de “siervos de la cámara
real”. Los judíos compraron la protección de emperadores y reyes a un elevado
precio. Se consideraba que tendrían un privilegio si se los protegía del fanatismo de
las masas y de la rapacidad de los barones. Pero en poco tiempo la supuesta protección se
transformó en un artificio para enriquecer la Corona.

LA TEOLOGÍA AYUDABA. El Papa Inocencio III proclamó la “SERVIDUMBRE PERPETUA DE
LOS JUDÍOS
” y el jurista Enrique de Bracton (m.1268) definió que “el judío no
puede tener nada de su propiedad. Todo lo que adquiere lo adquiere para el rey”. Para
el siglo XIII era un buen negocio poseer algunos judíos, antes de que fueran
eventualmente masacrados. Y las matanzas que sucedieron a las Cruzadas probaron ser las
más sombrías.

EN ROTTINGEN en 1298 un noble llamado Rindfleisch incitó a las masas, que QUEMARON EN
LA HOGUERA
a la comunidad íntegra. Luego sus Judenschachters (asesinos de judíos)
atravesaron Austria y Alemania saqueando, incendiando y asesinando judíos a su paso.
CIENTO CUARENTA COMUNIDADES FUERON DIEZMADAS; CIEN MIL JUDÍOS ASESINADOS.

En el 1306 el rey de Francia hizo arrestar a todos los judíos en un mismo día y les
ordenó abandonar el país en el plazo de un mes. Cien mil lo hicieron y se asentaron en
comarcas vecinas; nueve anos después fueron readmitidos… para ser nuevamente
masacrados.

UN MONJE BENEDICTINO lideró a los Pastoureaux (pastorcitos) en una especie de
cruzada que destruyó ciento veinte comunidades. En reacción a la matanza de los
Pastoureaux en Castelsarrasin y otras localidades entre el 10 y el 12 de junio del 1320,
el vizconde de Tolosa comandó una tropa para detener a los revoltosos, y cargó
veinticuatro carros de Pastoureaux, a fin de encarcelarlos en el castillo de la ciudad.
Sin embargo, el populacho vino en socorro de los saqueadores y los liberó. En efecto,
otra característica común de los genocidios es el grado pasmoso de apoyo campesino con
el que contaban. Y como es habitual en la judeofobia, lo peor estaba por venir.

En el 1336 JOHN ZIMBERLIN, un iluminado que había “recibido un llamado para
vengar la muerte de Cristo matando judíos” lideró a cinco mil enardecidos armados,
que usaban bandas de cuero en los brazos (los
Armleder) y se lanzaron al asesinato
de los judíos alsacianos. En Ribeauville fueron masacrados mil quinientos. Finalmente, el
28 de agosto del 1339 se concluyó un acuerdo entre el obispo de Estrasburgo y Zimberlin,
que puso fin a los desmanes.

El séptimo genocidio   fue el de la MUERTE NEGRA. Una plaga mató a alrededor de un tercio de la población de Europa entre 1348 y 1350 (casi cien millones de personas). Las comunidades judías de Europa fueron exterminadas por el populacho enloquecido por tanta muerte. ¿Quién podía ser culpable de la plaga sino el archiconspirador y envenenador, el judío?

EL EMPERADOR CARLOS IV ofreció inmunidad a los que atacaran judíos, otorgándoles sus
propiedades a los favoritos de la corte…
!incluso antes de
que una matanza tuviera lugar! Por ejemplo, le ofreció al arzobispo de Trier los bienes
de los judíos “que ya han sido muertos o lo sean en el futuro” y a un margrave
de Núremberg la elección de las casas de judíos “cuando la próxima matanza se
lleve a cabo”.

Debido a Hitler que superó a todos, se tiene poco en cuenta los genocidios previos. El
ucraniano BOGDAN CHMIELNICKY fue eventualmente olvidado al perder su rol de PEOR GENOCIDA
JUDEOFÓBICO. Combatió la dominación polaca de su país asesinando a más de cien mil
judíos en 1648-1649, y hasta hoy es reverenciado como héroe nacional de Ucrania. Así lo
describió el cronista de la época, Natan Hanover en su libro  EL FANGO PROFUNDO: “A algunos de los judíos les ARRANCABAN LA PIEL Y ARROJABAN SU CUERO A LOS PERROS. A otros les cortaban las manos y los pies y arrojaban a los judíos al camino en donde eran finalmente pisoteados por caballos…
Muchos eran enterrados vivos. A los infantes se los mataba en el pecho de la madre; a
muchos niños se los despedazaba como pescado. Desgarraban los vientres de las mujeres
preñadas, extraían a los bebés no nacidos y se los tiraban a las madres en las caras. A
algunas les abrían el vientre y reemplazaban el feto con gatos vivos y las dejaban así,
asegurándose primero de cortarles las manos para que las mujeres no pudieran sacarse el
gato de su cuerpo… No hubo nunca en el mundo una muerte no-natural que no les
infligieran”.

LAS QUEMAS DE LIBROS.

Domingo, octubre 4th, 2015

Odios inexplicables y—

LA PROSCRIPCIÓN DE LA LITERATURA JUDÍA comenzó en el siglo XIII, como un derivado de

la decisión de 1199, por la que el Papa Inocencio III advirtió a los legos que las
Escrituras debían quedar bajo interpretación exclusiva del clero.

En el 1236, el APÓSTATA NICOLÁS DONIN envió desde París un memorandum al Papa
Gregorio IX, en el que
FORMULABA TREINTA Y CINCO CARGOS CONTRA EL TALMUD (que era
blasfemo, antieclesiástico, etc). El papa terminó por enviar un resumen de las
acusaciones a los eclesiásticos franceses, ordenando que se aprovechara la ausencia de
los judíos de sus casas mientras rezaban en las sinagogas, y se confiscara sus libros
(3/3/1240). Además se instruía a las Ordenes Dominica y Franciscana en París que
“HICIERAN QUEMAR EN LA HOGUERA LOS LIBROS EN LOS QUE SE ENCUENTRARAN ERRORES” de
corte doctrinario. Indicaciones similares se enviaron a los reyes de Francia, Inglaterra,
España y Portugal.

Recordemos que el TALMUD no empezó a traducirse hasta el siglo pasado, y que su idioma
original, el arameo, era conocido sólo por los judíos o los estudiosos del tema. Por
ello cuando el hebraísta cristiano Andrea Masio repudió las censuras y quemas de libros
judíos, adujo que una condena cardenalicia sobre esos libros era tan válida como la
opinión de un ciego sobre diversos colores.

Como consecuencia de la circular de Gregorio IX, también se llevó a cabo la PRIMERA
DISPUTA RELIGIOSA PÚBLICA ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS
, en París, entre el 25 y el 27
junio del 1240.

RABÍ IEJIEL que debió defender públicamente al Talmud, no logró
evitar que un comité inquisitorial lo condenara. En junio de 1242, miles de volúmenes
fueron quemados públicamente.

La práctica fue convirtiéndose en norma, y muchos papas posteriores promovieron la
QUEMA DEL TALMUD.

Otra disputa famosa se efectuó en Barcelona en el 1263, después de la
cual Jaime I de Aragón ordenó a los judíos borrar del Talmud referencias supuestamente
anticristianas, so pena de quemar sus libros. También la
DISPUTA DE TORTOSA (1413)
concluyó restringiendo los estudios de los judíos de Aragón.

Un nuevo ímpetu se dio a las PROHIBICIONES DE LIBROS JUDÍOS en 1431 cuando en el
Concilio de Basilea, la bula del papa Eugenio IV directamente prohibió a los judíos el
estudio del Talmud.

Los ataques contra el Talmud se extremaron durante el período de la Contrarreforma en
Italia, a mediados del siglo XVI. En agosto de 1553 el papa designó al Talmud
“blasfemia” y lo condenó a la hoguera junto con otras fuentes de sabiduría
rabínica.

En   Rosh Hashaná de ese año (5 de septiembre) se construyó una una
PIRA GIGANTESCA EN CAMPO DE FIORI en Roma, los libros judíos se secuestraron de las casas
mientras los judíos rezaban en las sinagogas, y se quemaron públicamente miles de
ejemplares.

POR ORDEN INQUISITORIAL, el procedimiento se repitió en los Estados papales, en
Bolonia, Ravena, Ferrara, Mantua, Urbino, Florencia, Venecia y Cremona.

Unos anos después Pío IV levantó la prohibición del Talmud (1564) pero la frecuente
confiscación de libros judíos continuó hasta el siglo XVIII. El Talmud fue
probablemente el libro más vilipendiado de la historia humana. A fin de escribir su
tratado de dos mil páginas
Endecktes Judemthum (El judaísmo desenmascarado)
de 1699, Johannes Eisenmenger pasó veinte anos estudiando en una ieshivá (academia de
estudios talmúdicos), tan profundo era su odio por un libro que mantenía al judaísmo
viviente.

Durante los dos últimos siglos, “expertos” de diversa índole fabricaron una
vasta literatura que “revelaba las blasfemias” del Talmud (una literatura
inútil hoy en día, cuando el Talmud está al alcance de todos por medio de las muchas
traducciones a los principales idiomas).

EL ÚLTIMO AUTO-DE-FE contra el Talmud fue en 1757 en Kamenets (Polonia) donde el
obispo Nicolás Dembowski ordenó la quema de mil copias del Talmud.

Otra práctica JUDEOFÓBICA MEDIEVAL fue el establecimiento de barrios para judíos,
rodeados de muros que permanecían sellados de noche y podían traspasarse sólo con
permisos oficiales. El término
gueto con que se los designaba, pudo surgir del
barrio en Venecia, que estaba cerca de una fundición (gueto
en italiano) y que en
1516 se transformó en residencia obligada de los judíos. O podría derivar del arameo
guet,
término relativo a
separación.

Aunque en muchos casos nacía voluntariamente (por necesidades de cementerio, premisas
para
mikve o baño ritual, etc.) fueron mayormente resultado de la tendencia
eclesiástica que desde el siglo IV aislaba y humillaba a los judíos. La disposición
oficial, con todo, se promulgó sólo en el
TERCER CONCILIO LATERANO (1179) que PROHIBIÓ
A CRISTIANOS Y JUDÍOS RESIDIR JUNTOS
. Ghettos famosos hasta la Reforma fueron el de
Londres (1276), Bolonia (1417) y Turín (1425).

Como en el caso de las otras prácticas ya mencionadas, los guetos se difundieron más
cuando la Iglesia reaccionó contra la Reforma, una reacción que en general agravó la
situación de los judíos en las regiones que permanecieron católicas. Desde la segunda
mitad del siglo XVI ghettos fueron introducidos, primero en Italia y luego en el imperio
austríaco.

En Venecia se creó como una institución estable (1516) y en Roma, los
judíos fueron obligados a trasladarse y se les amuralló (fue el 26/7/1555 que coincidió
con la trágica conmemoración del 9 del mes de Av).

EN LOS PAÍSES MUSULMANES, comenzó enteramente voluntario, y así permaneció bajo el
imperio otomano. Allí, cuando en los siglos XIX-XX se levantó la obligación de residir
en el ghetto, la mayoría optó por permanecer en ellos.

EN 1796 LAS TROPAS REPUBLICANAS FRANCESAS demolieron todas las murallas de los guetoss
en Italia. Con la caída de Napoleón (1815) hubo un fallido intento de restablecerlos.
Los portones del de Roma fueron finalmente destruidos en 1848, y no volvió a construirse
ghettos hasta el ascenso del nazismo en Europa.

El gueto fue central en el devenir de la JUDEOFOBIA, puesto que fortalecía el
estereotipo del judío demoníaco. Una figura que, aun si accedía a contactos con los
cristianos durante el día, regresaba a la noche a su antro amurallado y a sus prácticas
despreciadas.

Y además, como a los guetos no se les permitía expandirse, eran en general
insalubres y superpoblados. Se suponía que la degradación y humillación del judío
llevaría ulteriormente a su cristianización. Por ello, el publicista católico
G.B.Roberti exclamó ante un gueto del siglo XVIII que “era una mejor prueba de la
religión de Jesucristo, que una escuela entera de teólogos”.

Las dos últimas prácticas que anunciamos fueron las más brutales: expulsiones y
genocidios, que serán analizadas en la próxima lección.

Vimos cómo a partir del cristianismo fue gestándose una judeofobia novedosa, más
grave, que alcanzó su acérrimo punto durante el siglo IV, llamado por Flannery “el
más funesto”.

LA TEOLOGÍA DE ODIO hacia los judíos se expresó en bulas papales, y
en la persecución a los judíos por medio de sermones y bautismos por la fuerza, quemas y
prohibiciones de libros, disputas y guetos.

Existían dos prácticas: las expulsiones SISTEMÁTICAS DE JUDÍOS,
que también fueron la política a partir del mentado siglo IV, y las matanzas en gran
escala, que comenzaron en el siglo XI.

Hubo precedentes de expulsiones en Roma (tres veces: en el 139 adC., en el 19
por Tiberio y en el 50   por Claudio); y en Jerusalém, a la que los judíos tuvieron
prohibida la entrada entre el 135 y el 638. Pero las expulsiones posteriores incluyeron la
remoción de judíos de países enteros y por períodos extensos (por ejemplo, para fines
del siglo XIII, ya habían sido expulsados de Inglaterra, Francia y Alemania).

Debido a las persecuciones, y a las restricciones a sus ocupaciones, cuando un judío
llegaba a enriquecerse, optaba por invertir sus bienes en contante y sonante, y no en
bienes inmuebles. Por ello, frecuentemente era utilizado por los reyes como prestamista
oficial del cual obtener recursos al contado, con la ventaja adicional de que dichas
operaciones no estarían sometidas a las limitaciones eclesiásticas en materia de
préstamo a interés.

Asimismo, el rey unificaba las actividades financieras por medio de colocar al judío
como colector de los impuestos que cobraba a los campesinos. Así, a los ojos de éstos el
judío agravaba su imagen por medio de la odiosa tarea, que era su modo de garantizar su
incierta existencia.

LA REALEZA PROTEGÍA A “SUS JUDÍOS” mientras le resultaban útiles, y hasta
tanto no estallara el clamor de los deudores empobrecidos. Cuando el resentimiento de las
masas hervía debido a los altos impuestos, el rey transformaba a los judíos en chivos
expiatorios, se unía a la furia popular, y echaba mano a la mitología judeofóbica. Se
atribuía visos de “buen cristiano” aun cuando sus móviles hubieran sido
meramente económicos. Y al rey se asociaban comerciantes y artesanos cristianos que
repentinamente se veían libres de la competencia de los judíos. Así ocurrió casi en
cada país europeo.

EN INGLATERRA, durante la guerra civil de 1262, los judíos fueron atacados en muchas
localidades; sólo en Londres mil quinientos fueron asesinados. En el 1279 todos los
judíos de la ciudad fueron arrestados bajo cargo de que adulteraban la moneda del reino.
Después de un juicio en Londres, doscientos ochenta fueron ejecutados y el rey Eduardo I
ordenó la expulsión de todos los demás, apropiándose de todas sus posesiones. El plazo
para abandonar el reino fue el
Día de Todos los Santos del ano 1290.

EN OCTUBRE, DIECISÉIS MIL JUDÍOS partieron a Francia y Bélgica; muchos de ellos
perecieron apenas cruzado el río Thames en el que un capitán los hacía ahogarse. La
readmisión de los judíos a Inglaterra se produjo sólo en 1650.

FRANCIA los expulsó de la mayor parte de su territorio en 1306 (y los que
eventualmente regresaron, volvieron a ser expulsados en 1394) y no fueron oficialmente
readmitidos hasta 1789.

—- Los judíos franceses en gran número han comenzado a emigrar.

DE LAS DIVERSAS REGIONES DE ALEMANIA fueron expulsados mayormente
durante la Peste Negra, a la que nos referiremos en la próxima lección. En Rusia la
residencia de los judíos fue prohibida entre el siglo V y 1772 (cuando masas judías
fueron incorporadas desde los anexados Polonia-Lituania). En 1495 fueron expulsados de
Lituania, y readmitidos ocho anos después. Expulsiones de ciudades específicas hubo
muchas, como Praga en 1744 o Moscú en 1891.

LA EXPULSIÓN MÁS DESTACADA ES LA DE ESPAÑA, en 1492, que removió por virtualmente
medio milenio a casi trescientos mil judíos, la mayor comunidad hebrea de la época, que
había producido filósofos, astrónomos, poetas, médicos y notables contribuciones al
Siglo de Oro español.

Después de la boda entre FERNANDO E ISABEL, que unificó los tronos de Castilla y
Aragón en 1479, la homogeneidad nacional española se transformó en un objetivo real, y
los judíos (y más tarde los
conversos) fueron percibidos como una amenaza a dicho
objetivo.

Al principio, los Reyes Católicos continuaron usando funcionarios judíos y conversos,
pero ulteriormente requirieron del papa que extendiera a su reino las actividades de la
Inquisición. En el 1480 dos dominicos fueron designados inquisidores y en los seis anos
siguientes más de setecientos conversos fueron quemados en la hoguera.

TOMÁS DE TORQUEMADA, confesor de la reina, fue nombrado Inquisidor General en el 1483, y la
institución impuso el terror a los judíos de aldea en aldea. En una década la
Inquisición condenó a trece mil conversos, hombres y mujeres.

La marcha hacia la completa unidad religiosa fue vigorizada cuando cayó el último
bastión del poder musulmán en España, con la entrada triunfal de los Reyes Católicos en
Granada, el 2 de enero del 1492.

LA PRESENCIA DE MILES DE CONVERSOS que se mantenían secretamente fieles al judaísmo, fue considerada un escándalo que probaba que no bastaban la segregación de los judíos y restricciones a sus derechos: los Nuevos Cristianos aún debían ser alejados de la influencia de judía.

EL EDICTO DE EXPULSIÓN total fue firmado en Granada y en mayo comenzó el gran éxodo.
A partir de entonces, la vieja preocupación acerca de los
Nuevos Cristianos se
transformó en una obsesión contra aquellos que habían permanecido. Se prohibió a los
Marranos y sus descendientes ejercer cargos públicos, así como la pertenencia a
corporaciones, colegios, órdenes, e incluso la residencia en ciertas ciudades.

Los roles públicos fueron reservados en exclusividad a los cristianos de
“ascendencia impecable”, es decir quienes no eran sospechosos de antepasados
judíos cualesquiera. Si no quedaban judíos, pues el odio judeofóbico necesitó de otro
continente para descargarse: los
Nuevos Cristianos. Con el transcurso del tiempo,
fueron redoblándose los esfuerzos para desenterrar todo resabio de antepasados
“impuros” que hubiera sido pasado por alto.

EN PORTUGAL, la discriminación legal entre Viejos y Nuevos Cristianos
fue abolida oficialmente sólo en 1773. España fue más lejos: hasta 1860 se exigía
pureza
de sangre
para ingresar a la academia militar, y la más prestigiosa de sus escuelas,
la
SAN BARTOLOMÉ DE SALAMANCA, se ufanaba de que rechazaba todo candidato sobre el
que se corriera el más mínimo rumor de contar con antepasados judíos. Pero nadie podía
estar absolutamente seguro de tener “pureza de sangre desde tiempo inmemorial”,
por lo que la mancha era negociable por medio de testigos sobornados, genealogías
barajadas y documentos falsificados.

Con todo, el más atroz de los sufrimientos judíos aún no ha sido abordado. Lo
descripto hasta ahora fue muchas veces considerado un mal menor, ya que la acechanza de
genocidios siempre se cernía sobre los judíos. Así se infiere por ejemplo de los
escritos de un conocido filósofo y rabino, el
MAHARAL DE PRAGA. Este anota que la era del
exilio que a él le había tocado en suerte era tolerable porque el principal sufrimiento
se limitaba a las expulsiones.

Así reza un poema de ELJANAN HELIN de Frankfurt de 1692: “partimos en júbilo y en tristeza; aflicción, debido a la destrucción y la desgracia. Mas nos alegramos de haber escapado con tantos sobrevivientes”.

También en TEVIE EL LECHERO, la famosa obra de Scholem Aleijem (1894), toma las
expulsiones con ligereza: la razón por la que usamos sombreros, deduce, es que debemos
estar siempre preparados para partir en cualquier momento.

Sin embargo, las expulsiones no sólo significaban ingentes pérdidas de propiedad,
sino un debilitamiento de cuerpo y de espíritu. Dejaron una marca indeleble en el pueblo
judío y su devenir, con sentimientos de extranjería. Los judíos eran como empujados a
los márgenes de la historia.

Considérese que después de 1492 no había judíos abiertamente identificados a lo largo y ancho de toda la costa europea del Atlántico Norte, durante un período en el que allí estaba el centro del mundo.

— EL MISMO DESTINO MISERABLE LO PADECIERON LOS AZTECAS…Y OTROS PUEBLOS ORIGINARIOS…. LOS NAZIS NO INVENTARON NADA….

— QUE LAS GENERACIONES FUTURAS RECUERDEN QUE EL ÚNICO REASEGURO PARA EL JUDÍO ES LA EXISTENCIA DEL ESTADO DE ISRAEL

EL ANTISEMITISMO CATÓLICO AL DESNUDO.

Viernes, octubre 2nd, 2015

El odio es genético.

(Imposición de Bautismos y Sermones.)

CUANDO EL CRISTIANISMO se transformó en la religión dominante en el Imperio Romano
(s.IV), multitudes de judíos fueron obligados a bautizarse.

EL PRIMER RELATO detallado se remonta al ano 418 en la isla de Minorca. Una ola de conversiones forzadas se expandió por Europa desde que en 614 el Emperador Heraclio prohibió la práctica del judaísmo en el Imperio Bizantino. Muchos lo siguieron, como Basilio I que lanzó una campaña en el
873.

DURANTE LAS CRUZADAS miles de judíos fueron bautizados por la fuerza, especialmente
en la región del Rhineland. En todos los casos las masas tomaban la ley en sus manos y se
imponían a creyentes que se habían preparado para el martirio.

Con todo, la posición oficial de la Iglesia tendió a seguir al Papa Gregorio I
(540-604,
Padre de la Iglesia medieval) en el sentido de el bautismo no podía ser
suministrado por la fuerza. El problema era la definición de forzoso. ¿Acaso
incluía el bautismo bajo amenaza de muerte? Y ¿cuán forzoso era el bautismo bajo el
temor de castigos a largo plazo?  ¿Y el de niños?

Por ejemplo, el OBISPO DE CLERMONT-FERRAND, después de que una horda destruyó la
sinagoga de la ciudad, recomendó a los judíos el 14 de mayo del 576: “Si estáis
dispuestos a creer como yo, convertiros en uno de nuestra feligresía y seré vuestro
pastor; pero si no estáis dispuestos, partid de este lugar”. Alrededor de quinientos
judíos de Clermont se convirtieron, y hubo celebraciones en la cristiandad. Los otros
judíos partieron a Marsella. ¿Podía definirse aquella conversión como
forzada? O
si no, en el 938 el papa le indicó al arzobispo de Mainz que expulsara a los judíos de
su diócesis si se negaban a convertirse voluntariamente (insistió en que no se aplicara
“la fuerza”).

Dijimos que el otro dilema fueron los casos de niños. ¿ A qué edad podía el bautismo
considerarse “voluntario” y no un gesto comprado por bagatelas? El mentado
AGOBARDO en el 820 reunió a todos los ninos judíos y bautizó a los que no habían sido
alejados a tiempo por sus padres, si le parecían dispuestos a aceptar el cristianismo.

Una de las cláusulas de la Constitutio pro Judaeis, promulgada por papas
sucesivos entre los siglos XII y XV, declaraba categóricamente que ningún cristiano
debía usar la violencia para forzar judíos al bautismo. Lo que no decía era qué debía
hacerse en los casos en que la conversión
ya había sido impuesta: si era válida
de todos modos o si el judío podía retornar a su fe.

La respuesta es que la condena eclesiástica al bautismo forzado no se modificó, pero
su actitud respecto de problemas post-facto se endureció con el transcurrir de los
siglos.

En una carta de 1201, el PAPA INOCENCIO III estableció que un judío que se
sometía al bautismo bajo amenazas, de todos modos había expresado una voluntad de
aceptar el sacramento, y por ello no le era permitido renunciar a él posteriormente.

Para el cristianismo medieval, el retorno a la vieja fe era una herejía punible con la
muerte. Incluso en el ano 1747 el Papa XIV decidió que una vez bautizado un nino, aun
ilegalmente, debía ser considerado cristiano y educado en consecuencia.

Así ocurrió con las OLAS DE BAUTISMOS forzados más tardías, en el reino de Nápoles
durante las últimas décadas del siglo XIII, y en Espana en 1391, que comenzó con los
desmanes que liderara el archidiácono Ferrant Martinez. Cientos de judíos fueron
masacrados y comunidades enteras convertidas por la fuerza, y su trágica secuela fue el
fenómeno de los
marranos (una voz peyorativa para denominar a los Nuevos
Cristianos
y sus descendientes). Esta gente continuó practicando el judaísmo parcial
y clandestinamente, hasta después del siglo XVIII.

EN PORTUGAL, miles de judíos se asentaron después de su expulsión de la vecina
España en 1492.

EL REY MANUEL decidió que para purgar su reino de la herejía, no era
necesario expulsar a sus súbditos judíos, quienes constituían un valuable patrimonio
económico. En vez de ello, se embarcó en una campaña sistemática de conversiones
forzadas inicialmente dirigidas contra los ninos, quienes eran arrancados de los brazos de
sus padres en la esperanza de que los adultos los siguieran en la cristianización.

La furia de las conversiones en Portugal explica tanto el hecho de que para 1497 no
había un sólo judío abiertamente practicante en el país, y también por qué el
fenómeno del marranismo fue más tenaz allí hasta el día de hoy.

Un nuevo capítulo en la historia del bautismo forzado comenzó en 1543 con el
establecimiento de la
CASA DE LOS CATECÚMENES (candidatos a la conversión)
primero en Roma y luego en muchas otras ciudades. Una década después el papa impuso un
impuesto a las sinagogas a fin de costear a los
Catecúmenes (ese pago se abolió
sólo en 1810).

El converso potencial era adoctrinado por cuarenta días, al cabo de los cuales
decidía si convertirse o regresar al ghetto. Toda persona que por cualquier excusa era
considerada con inclinaciones al cristianismo, podía ser internada en la
Casa de los
Catecúmenes
para explorar sus intenciones.

Para agravar las cosas, corría una superstición popular según la cual quien lograba
la conversión de un infiel se aseguraba así el paraíso. Un tropel de ese tipo de
procedimientos se esparció a lo largo y ancho del mundo católico. A mediados del siglo
XVIII los jesuitas desempeñaron un rol protagónico en la práctica.

VARIOS CASOS FUERON NOTORIOS. En 1762 una horda se avalanzó sobre el hijo del rabino
de Carpentras, y lo bautizó en una zanja, por lo que el joven debió abandonar a su
familia. En 1783 fueron secuestrados los ninos Terracina para ser bautizados, y se generó
una revuelta en el ghetto de Roma.

En 1858, la policía papal secuestró de su hogar en el ghetto de Bolonia a EDGARDO MORTARA, de seis anos, quien había sido secretamente bautizado por una doméstica que lo creyó mortalmente enfermo.

Los Mortara trataron en vano de recuperar a su hijo. Napoleón III, Cavour y Francisco
José estuvieron entre los que protestaron el secuestro, y Moisés Montefiore viajó al
Vaticano en un esfuerzo estéril por convencer al papa de que ordenara la liberación del
nino. La fundación de la Alliance Israélite Universelle en 1860 “para defender los
derechos civiles de los judíos” fue en parte una reacción a este caso.

EL PAPA RECHAZÓ LOS PEDIDOS DE CLEMENCIA y, sólo en 1870, cuando cesó el poder de la
policía papal, el nino salió en libertad. Ya no era Edgardo: el joven había decidido
adoptar el nombre papal Pío, era un novicio de la orden de los agustinos y un ardiente
conversionista en seis idiomas. Su trágico fin fue que falleció en Bélgica en 1940, un
par de semanas antes de la invasión alemana que le habría impuesto un retorno a su
identidad judia.

DURANTE EL SEGUNDO CUARTO DEL SIGLO PASADO, el imperio ruso instituyó el sistema de
los
cantonistas, sobre los que hablaremos en otra lección, y que involucraba el
virtual secuestro de niños judíos a fin de hacerlos servir militarmente durante varias
décadas, con la explícita intención de que abandonaran el judaísmo.

En cuanto a la imposición de sermones a los judíos, también fue pionero el mentado
Agobardo. En su
EPISTOLA DE BAPTIZANDIS HEBRAEIS (año 820) señala que bajo sus
órdenes la clerecía de Lyons iba todos los sábados a predicar en las sinagogas, con
asistencia obligatoria de los judíos.

El sistema se regularizó con la FUNDACIÓN DE LA ORDEN DOMINICA (1216). Una ley de Jaime I de Aragón (1242) que recibió aprobaciónpapal, se refiere a la obligatoriedad de la asistencia. El mismo rey dio la arenga en la sinagoga. En 1279 el rey Eduardo I impuso la práctica en Inglaterra. El siglo XV
encontró, entre los predicadores más destacados, a Vicente Ferrer en España y Fra Matteo
di Girgenti en Sicilia.

La práctica se exacerbó a partir de la CONTRARREFORMA, que vino acompañada por una reacción judeófoba.

EN ROMA, cien judíos y cincuenta judías debían asistir a una iglesia designada para
recibir sermones, generalmente de apóstatas que debían ser pagados por la misma
comunidad judía. La supervisión de bedeles con varas, aseguraba que nadie se distrajera.
Michel de Montaigne registra que en Roma en el 1581 escuchó un sermón de Andrea del
Monte, cuyo lenguaje fue tan brutal que los judíos pidieron protección a la curia papal.
En 1630 los jesuitas iniciaron los sermones en Praga, y el emperador Ferdinando II los
instituyó en en el auditorio de la universidad de Viena, adonde debían asistir
doscientos judíos, una parte fija de los cuales debían ser adolescentes.

La imposición de sermones se prolongó por un milenio. Los derogaron la Revolución
Francesa, y las tropas napoleónicas que fueron difundiendo las ideas revolucionarias por
Europa. Después de la caída de Napoleón, se restablecieron en Italia al regresar el
gobierno papal, pero Pío IX finalmente los abolió en 1846. Para esa época el poeta
Robert Browning trató de reflejar el sentir judío durante los sermones:

“…cuando entró con alaridos el verdugo en nuestra cerca,

nos aguijoneó como perros hacia el redil de esta iglesia.

Su mano, que había destripado mi talega

ahora desborda para ahogar mis creencias.

Pecan en mí hombres raros que a su Dios me llevan