EL EXTERMINIO SISTEMÁTICO DE JUDÍOS (I.)

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Cuando la Historia sirve de papel higiénico.

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A LA CURIA CATÓLICA EL PROBLEMA DEL JUDAÍSMO, ERA QUE LOS HEBREOS DIGNIFICABAN A LA ESPECIE HUMANA Y NO PERMITÍAN EL DOMINIO DE LA FE A TRAVÉS DE LA SUMISIÓN.

PARA MANEJAR A LA PLEBE HABÍA QUE CONVERTIRLA EN UNA ANALFABETA CRÓNICA Y EMPOBRECERLA HASTA PONERLA DE RODILLAS COMO SI FUERA UN DESIGNIO DE DIOS.

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QUE LOS MORALISTAS DE LAS NACIONES UNIDAS, ANTES DE ACUSAR A ISRAEL, QUE SE LAVEN LA MEMORIA.

SIEMPRE LO MISMO.

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AL ANTISEMITA LES MOLESTA QUE LE DEMOS LECCIONES DE VIDA. PORQUE TIENE SUS MISERIAS A FLOR DE PIEL.

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Pero la peor parte del martirio judío fueron sin duda las matanzas, que desde la
antigüedad habían tenido lugar esporádicamente, y desde las CRUZADAS fueron
sistemáticas. La judeofobia fue superando su crueldad a lo largo de los siglos, y cada
superlativo iba empequeñeciéndose por eventos posteriores.

MATANZAS BAJO DOMINIO CRISTIANO, datan ya de los primeros siglos.

EN ANTIOQUÍA (ciudad que asumió en el Este la importancia de Alejandría) facciones enfrentadas (los azules y los verdes) terminaron por masacrar judíos e INCENDIAR LA SINAGOGA de Daphne junto con los huesos de las víctimas (circa 480). El emperador Zenón se limitó a
comentar entonces que hubiera sido preferible quemar a los judíos vivos.

Pero esas masacres ocasionales devinieron en norma durante la primera mitad de este
milenio, el período en el que la Iglesia alcanzó el cenit de su poder. A modo de
resumen, digamos que los principales genocidios de judíos en la primera mitad del milenio
tuvieron lugar en el transcurso de cada una de las tres primeras Cruzadas, y de cuatro
campañas judeofóbicas que las sucedieron.

Como escribiera Edward H. Flannery, para encontrar en la historia de los judíos un año más
fatídico que 1096, habría que remontarse a mil años antes hasta la
CAÍDA DE JERUSALÉM, o
a casi nueve siglos después hasta el
HOLOCAUSTO.

Todo comenzó el 27 de noviembre del 1095 en la ya mencionada ciudad de Clermont-Ferrand, cuando durante la clausura de un concilio, el Papa Urbano II convocó una campaña “para liberar Tierra Santa del INFIEL MUSULMÁN”. Hordas de caballeros, monjes, nobles y campesinos, se lanzaron sin organización a la aventura, pero eventualmente optaron por comenzar la purga de los “infieles locales”, y acometieron ferozmente contra los JUDÍOS DE LORENA Y
ALSACIA,
exterminando a todos los que se negaban a bautizarse.

—- HOY MUCHOS INFIELES SE ESTÁN VENGANDO.

Corrió el rumor de que el líder Godofredo había jurado no poner en marcha la cruzada hasta tanto no se vengara la crucifixión con sangre judía, y que NO TOLERARÍA MÁS LA EXISTENCIA DE JUDÍOS. En efecto, un común denominador de las matanzas enumeradas fue el intento de barrer a la población judía íntegra, niños incluidos. Los judíos franceses advirtieron del
peligro a sus correligionarios alemanes, pero infructuosamente. A lo largo del valle del
Rhin, las tropas, incentivadas por predicadores como
PEDRO EL ERMITAÑO, ofrecieron a cada
una de las comunidades judías la opción de la muerte o el bautismo.

En Speyer, mientras los cruzados rodeaban la sinagoga, en donde se había refugiado la comunidad presa del pánico, una MUJER REINICIÓ LA TRADICIÓN DE KIDUSH HASHEM, la aceptación
voluntaria del martirio para gloria de Dios. Cientos de judíos se suicidaron y algunos
aun sacrificaban primero a sus propios hijos.

EN RATISBONA, los cruzados sumergieron a la comunidad judía entera en el río Danubio a modo de bautismo colectivo. Las matanzas se sucedían en Treves y Neuss, en las aldeas a lo largo del Rhin y el Danubio, Worms, Mainz, Bohemia y Praga.

El fin del viaje era Jerusalém, en donde los cruzados hallaron a los judíos agolpados
en sus
SINAGOGAS Y PROCEDIERON A INCENDIARLAS (1099). Los pocos sobrevivientes fueron
vendidos como esclavos, algunos de los cuales fueron eventualmente redimidos por
comunidades judías de Italia. Pero la comunidad judía de Jerusalém quedó destruida por
un siglo.

En los primeros seis meses de la Primera Cruzada aproximadamente DIEZ MIL
JUDÍOS FUERON ASESINADOS,
que constituían en esa época un tercio de las poblaciones
judías de Alemania y el norte de Francia.

En el año 1144, los cruzados perdieron Edessa, y se temió por la suerte del Reino
Latino de Jerusalém. El Papa Eugenio III convocó la
SEGUNDA CRUZADA, y sus sucesores
“judaizaron” la marcha. Se estipuló que no debía pagarse interés sobre el
dinero que se tomara de de judíos para financiar la cruzada (nótese que desde el siglo
XIII el término
cruzada se aplicó a toda campaña de la que la Iglesia se veía
políticamente beneficiada).

En el 1146 el MONJE RADULPH exhortó a los cruzados a vengarse en “los que
crucificaron a Jesús”. Centenares de judíos del Rhineland cayeron ante las hordas
incitadas que los aplastaban al grito de
Hep, Hep! (esta consigna, que
probablemente era la abreviatura del latín
JERUSALÉM SE HA PERDIDO, fue un lema
judeofóbico muy popular en Alemania, y así se denominaron los tumultos contra judíos
alemanes en 1819).

Brutalidades se perpetraron en Colonia y Wuezburg en Alemania, y en Carenton y Sully en
Francia.

El famoso maestro JACOB TAM fue acuchillado cinco veces en recuerdo de las
heridas sufridas por Jesús.

Pedro de Cluny (llamado el Venerable) solicitó que el rey de Francia castigara a los judíos por “macular el cristianismo. No debería matárselos, sino hacerlos sufrir tormentos espantosos y prepararlos para una existencia peor que la muerte”. Puede verse que el pretendido celo religioso de estos judeófobos no era sino una máscara para poder descargar sus instintos más sádicos, ideológicamente justificados.

La tregua que se dio a los judíos europeos después de de las dos primeras cruzadas,
fue balanceada por las persecuciones a las que los sometieron los almohades en España y
Noráfrica. Pero cuando
SALADINO puso fin al reino cruzado en Jerusalém, una Tercera
Cruzada fue lanzada, a la que se sumaron con entusiasmo el emperador de Alemania y el rey
Felipe Augusto de Francia, quien ya había hecho
QUEMAR A CIEN JUDÍOS en Bray, como
castigo por el ahorcamiento de uno de sus oficiales que había asesinado a un judío.

La novedad de la TERCERA CRUZADA fue que repercutió más en Inglaterra, que en las dos
primeras había tenido un rol menor. Las comunidades judías de Lynn, Norwich y Stamford,
fueron íntegramente destruidas. En York, los judíos se refugiaron en el castillo, al que
se le puso sitio, y en el que se
AUTOINMOLARON a comienzo de la Pascua hebrea.

PARA LOS JUDÍOS, LAS CRUZADAS PASARON A SIMBOLIZAR LA INVETERADA HOSTILIDAD DEL
CRISTIANISMO.

TRESCIENTOS RABINOS emigraron en el 1211 a Eretz Israel, en la certeza de
que si permanecían en Europa Occidental pocas serían sus posibilidades de sobrevivir. Y
como lo rubrica Flannery “los que decidieron quedarse terminaron lamentando su
decisión”. Al mismo tiempo, el recuerdo de los mártires fue para los judíos una
fuente de inspiración para las generaciones posteriores: Dios los había puesto a prueba
y demostraron ser héroes. Su martirio fue percibido como una victoria, símbolo del
pueblo entero. La mayoría de los que se convirtieron por la fuerza pudieron ulteriormente
regresar al judaísmo… y terminaron siendo víctimas de las matanzas que estallaron
después. En la percepción del cristiano, el judío se había transformado en el
implacable enemigo de su fe.

LAS CRUZADAS revelaron en toda su dimensión el peligro físico en el que se hallaban
los judíos, lo que resultó en dos efectos. En principio, los judíos se mudaron
a ciudades fortificadas en las que serían menos vulnerables (esto puede ser una
explicación parcial del carácter urbano de los judíos que fue mencionado en la segunda
lección). Segundamente, se instituyó el status de “siervos de la cámara
real”. Los judíos compraron la protección de emperadores y reyes a un elevado
precio. Se consideraba que tendrían un privilegio si se los protegía del fanatismo de
las masas y de la rapacidad de los barones. Pero en poco tiempo la supuesta protección se
transformó en un artificio para enriquecer la Corona.

LA TEOLOGÍA AYUDABA. El Papa Inocencio III proclamó la “SERVIDUMBRE PERPETUA DE
LOS JUDÍOS
” y el jurista Enrique de Bracton (m.1268) definió que “el judío no
puede tener nada de su propiedad. Todo lo que adquiere lo adquiere para el rey”. Para
el siglo XIII era un buen negocio poseer algunos judíos, antes de que fueran
eventualmente masacrados. Y las matanzas que sucedieron a las Cruzadas probaron ser las
más sombrías.

EN ROTTINGEN en 1298 un noble llamado Rindfleisch incitó a las masas, que QUEMARON EN
LA HOGUERA
a la comunidad íntegra. Luego sus Judenschachters (asesinos de judíos)
atravesaron Austria y Alemania saqueando, incendiando y asesinando judíos a su paso.
CIENTO CUARENTA COMUNIDADES FUERON DIEZMADAS; CIEN MIL JUDÍOS ASESINADOS.

En el 1306 el rey de Francia hizo arrestar a todos los judíos en un mismo día y les
ordenó abandonar el país en el plazo de un mes. Cien mil lo hicieron y se asentaron en
comarcas vecinas; nueve anos después fueron readmitidos… para ser nuevamente
masacrados.

UN MONJE BENEDICTINO lideró a los Pastoureaux (pastorcitos) en una especie de
cruzada que destruyó ciento veinte comunidades. En reacción a la matanza de los
Pastoureaux en Castelsarrasin y otras localidades entre el 10 y el 12 de junio del 1320,
el vizconde de Tolosa comandó una tropa para detener a los revoltosos, y cargó
veinticuatro carros de Pastoureaux, a fin de encarcelarlos en el castillo de la ciudad.
Sin embargo, el populacho vino en socorro de los saqueadores y los liberó. En efecto,
otra característica común de los genocidios es el grado pasmoso de apoyo campesino con
el que contaban. Y como es habitual en la judeofobia, lo peor estaba por venir.

En el 1336 JOHN ZIMBERLIN, un iluminado que había “recibido un llamado para
vengar la muerte de Cristo matando judíos” lideró a cinco mil enardecidos armados,
que usaban bandas de cuero en los brazos (los
Armleder) y se lanzaron al asesinato
de los judíos alsacianos. En Ribeauville fueron masacrados mil quinientos. Finalmente, el
28 de agosto del 1339 se concluyó un acuerdo entre el obispo de Estrasburgo y Zimberlin,
que puso fin a los desmanes.

El séptimo genocidio   fue el de la MUERTE NEGRA. Una plaga mató a alrededor de un tercio de la población de Europa entre 1348 y 1350 (casi cien millones de personas). Las comunidades judías de Europa fueron exterminadas por el populacho enloquecido por tanta muerte. ¿Quién podía ser culpable de la plaga sino el archiconspirador y envenenador, el judío?

EL EMPERADOR CARLOS IV ofreció inmunidad a los que atacaran judíos, otorgándoles sus
propiedades a los favoritos de la corte…
!incluso antes de
que una matanza tuviera lugar! Por ejemplo, le ofreció al arzobispo de Trier los bienes
de los judíos “que ya han sido muertos o lo sean en el futuro” y a un margrave
de Núremberg la elección de las casas de judíos “cuando la próxima matanza se
lleve a cabo”.

Debido a Hitler que superó a todos, se tiene poco en cuenta los genocidios previos. El
ucraniano BOGDAN CHMIELNICKY fue eventualmente olvidado al perder su rol de PEOR GENOCIDA
JUDEOFÓBICO. Combatió la dominación polaca de su país asesinando a más de cien mil
judíos en 1648-1649, y hasta hoy es reverenciado como héroe nacional de Ucrania. Así lo
describió el cronista de la época, Natan Hanover en su libro  EL FANGO PROFUNDO: “A algunos de los judíos les ARRANCABAN LA PIEL Y ARROJABAN SU CUERO A LOS PERROS. A otros les cortaban las manos y los pies y arrojaban a los judíos al camino en donde eran finalmente pisoteados por caballos…
Muchos eran enterrados vivos. A los infantes se los mataba en el pecho de la madre; a
muchos niños se los despedazaba como pescado. Desgarraban los vientres de las mujeres
preñadas, extraían a los bebés no nacidos y se los tiraban a las madres en las caras. A
algunas les abrían el vientre y reemplazaban el feto con gatos vivos y las dejaban así,
asegurándose primero de cortarles las manos para que las mujeres no pudieran sacarse el
gato de su cuerpo… No hubo nunca en el mundo una muerte no-natural que no les
infligieran”.

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