Los que nos odian ahora callan

Todo es cuestión de tiempo para poder relacionar el pasado y   reconocer el presente.

 En la  controversia de Israel   con  los países árabes no se trata solamente  de tierras sino, básicamente,  de   estilos de vida.

 Israel es una pequeña nación, con todos los    defectos,  propios de su corta existencia. Sin embargo,  su gente tiene un acendrado  respeto por las instituciones.

No es así en  los países musulmanes cuyos gobernantes   son   felones que se proclaman   emisarios de Alá en la Tierra. 

  Y   cuando  sus pueblos les  reclaman por  sus derechos conculcados, los masacran sin miramientos como  sucedió en Egipto y sucede en Libia.

 Me da mucha bronca oír a muchos mandatarios occidentales rasgarse las vestiduras,  cuando han sido ellos o sus antecesores,  quienes  han mantenido en el poder  a esa lacra con tal de tener los surtidores de combustible llenos.

 Nadie ignora que en los países del Cercano Oriente, como en el continente africano, la Democracia es un sueño postergado. Como lo es   el de la mujer  la que ocupa  un lugar secundario en la sociedad, casi orillando en la esclavitud.

Que la mujer pueda ser lapidada  es  vaciar a  los pueblos  que lo practican de contenido humano. Y no hay posibilidad alguna que se termine con esto.

Sería importante que todo el mundo viera el film La lapidación de Soraya M, para comprender la tragedia de ser mujer en los países musulmanes.

 Yo me adhiero, desde lo afectivo, a todos los levantamientos populares. Soy hebreo y no puedo pensar de otra manera.

Sin embargo, sé que estos Movimientos populares  no lograrán los cambios pretendidos, porque hay una fuerte estructura corrupta que nunca aceptará abandonar  sus privilegios.

Difícilmente los pueblos árabes podrán librarse de los  ayatolás que los atemorizan con esas  mentiras  producto de una lectura muy particular que hacen del Corán.

Tampoco  faltará  un  Imán que aliente el odio hacia Israel,  prometiéndole al fanatizado que si se inmola destruyendo objetivos israelíes,  tendrá un lugar en el cielo donde se encontrará con hermosos jardines     y hermosas vírgenes.  Y además, podrá  beber el vino que le  estuvo prohibido en la Tierra.  

 

La Historia me  ha demostrado que las Revoluciones sociales terminan de la peor manera para   la gente.

Dos botones de muestra: la Rusia de Stalin y la Cuba de Castro.

Ahora se ha incorporado a la elite de los delirantes tercermundista el neo revolucionario bolivariano Hugo Chávez quien junto a su maestro caribeño apoya  al carnicero libio Gadafi.

 En la Argentina más de uno habrá envidiado a Gadafi. Cuántos dirigentes políticos,  gremiales y sociales   hacen un tremendo esfuerzo para que sus cargos sean vitalicios.  

Por eso al actual Gobierno le cuesta tanto criticar el holocausto de los libios.

Tampoco se escucha  al profesor de Historia, el genuflexo  Luis D’Elía  reprender a su hermano de sangre. Parece que  ha perdido la memoria. Quizá la recupere cuando deba insultar a Israel.

Algo similar le ocurre a la dama del pañuelo blanco,  la verborrágica   Hebe María “Kika” Pastor de Bonafini, quien también tiene reservados  para  Israel,   sus más gruesos epítetos.  

 Israel no tendrá paz con los palestinos si a estos los siguen manipulando personajes nefastos y organizaciones terroristas, quienes se valen de ellos para mantener un estado de beligerancia  en Medio Oriente.

 Pero como no hay mal que dure cien años ni tonto que lo aguante, puede darse que algún día los palestinos se aviven y se quiten de encima esos lastres y   acepten  mantener un diálogo franco  con Israel.   

Por supuesto que de nuestro lado debe aparecer gente con deseos de pacificar la región,dejandodelado sus objeciones bíblicas.

 Mientras tanto,  los hombres siguen pisando   la misma bosta.

 Saúl  Rabin —  mar del plata— argentina saulrabin@gmail.com

 

Leave a Reply