La Dama Indigna

Si hay  alguien, con cierto grado de coherencia y, sobre todo,  sin prejuicios,  seguramente no va pensar que los israelíes son los  verdaderos    culpables de la malaria palestina.

En un país donde la salud y la educación no son sus prioridades, difícilmente a la gente la palabra Shalom—Salam les signifique algo.

 

En estos tiempos revueltos en el mundo árabe, quien se murió a tiempo y se salvó  de ser enjuiciado fue el ex residente palestino Yasir Arafat (n.1929). Este patriota cairota  hubiese tenido que rendir cuentas  de los mangos que sacó del país y de la    cuenta bancaria  que posee  su mujer Suha Tawil (n.1963), convertida en millonaria de la noche a la mañana.

Yasser Arafat desvió cerca de un billón de dólares en fondos públicos para asegurar su supervivencia política, pero hubo muchos otros faltantes   que nunca fueron identificados.

La Dama Indigna, estuvo viviendo un tiempo en Paris, cuando su marido se sometió a unos chequeos médicos, debido a que padecía de una extraña enfermedad. Cuando murió Arafat,  Suha  volvió a Túnez donde ya habìa estado cuando su difunto esposo fijó su residencia y abrió   la sede, en el exilio,  de la Organización de Liberación de Palestina (OLP.)  

Suha, en el país anfitrión,  no se dedicó a la política sino que montó prósperos negocios en sociedad con  Leila Ben Alí (n.1957), la esposa del   defenestrado y corrupto presidente tunecino,  

Su último curro, que le resultó un fracaso, fue  una Escuela para los hijos de clase  alta. La señora Tawil invirtió en este proyecto   la módica suma de dos millones y medio de euros. Pero  no pudo gozar de sus beneficios   porque su socia la expulsó  del país. 

El eje de la cuestión para  la  disolución de la sociedad tuvo que ver con asuntos familiares. Suha se enteró que Leila  quería  casar a  una de sus sobrinas, de tan solo de dieciocho  años, con el jeque de Dubai Mohamed bin Rachid al Maktoum, de 61 años,  dueño de  la cuarta fortuna entre las monarquías reinantes en la región.

Al Maktoum posee ya dos esposas y  una de ellas es medio hermana del rey Abdalá de Jordania (n.1962.) Madame Susu  (Suha),   como la conocen sus íntimos,  llamó   a la bella soberana jordana  Rania (n.1970), para contarle que su cuñada,   tendría que   compartir el harén con una esposa mucho màs joven que ella, en una competencia absolutamente desleal.

Leila se enfureció y, sin pensarlo dos veces,  expulsó a la Tawil de Túnez.

Por su parte, Leila Ben Alí,   cuando vio que la estabilidad política de su marido corría peligro,  sacó del banco central   una tonelada y media de lingotes de  oro y la depositó en una caja de seguridad en Dubái donde   su amigo, Al Maktoun   es patrón y soto en dicho emirato.

Hablando de Al Maktoun: conmovió al mundo entero  cuando se declaró dispuesto a  donar diez mil millones de  dólares para establecer una fundación destinada a mejorar la educación en Medio Oriente.

Con su  iniciativa personal intentaba, según él, crear “una sociedad basada en el conocimiento.”  

Pero cuando la limosna es grande, guay con ella.

Al Maktoum   ha sido  acusado,  ante un tribunal de los EE.UU.,   por su presunta relación con el secuestro de unos treinta mil niños quienes habrían sido obligados a trabajar, entre otros menesteres,   como cuidadores y jockeys en las carreras de camellos, un deporte muy popular en los emiratos. El litigio ha sido impulsado por los padres de seis de estos niños, amparándose en las leyes internacionales contra el trabajo infantil.

Mientras los palestinos sufren, otros hermanos musulmanes  derrochan a manos llenas, e incapaces de darles una mísera ayuda.  Total: está Israel a quien se le puede echar la culpa de todo.

 La vida es una fotocopia.

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