UN MILLÓN Y MEDIO DE JUDÍOS COMBATIERON A LOS NAZIS

ES BUENO SABER QUE…

(Un cuarto millón murió combatiendo.)

No hay un solo israelí que no haya estudiado acerca de la Brigada Judía de Palestina que luchó en el ejército británico en la Segunda Guerra Mundial. La valentía de los 5.000 soldados de la brigada debe ser alabada y admirada, pero es sólo una gota en el océano de sangre judía que fue derramada en la lucha contra los nazis.
Alrededor de 1,5 millones de judíos lucharon como parte de los ejércitos aliados. Se destacaron porque su número era mucho mayor que el porcentaje representado en sus tierras natales y por la gran pérdida que sufrieron.
Alrededor de 250.000 judíos fueron asesinados en los combates y otro tanto recibieron medallas de honor.

Shimja Goldin, hijo de un soldado polaco tomado cautivo por el ejército soviético, y el padre del teniente Hadar Goldin, quien fue asesinado en la operación Margen Protector en Gaza en el verano del 2014, decidió poner de relieve el papel de los combatientes judíos en Mundial Guerra II.

Goldin, director del Centro de Investigación de la Diáspora Goldstein-Goren de la Universidad de Tel Aviv y profesor en el Departamento de Historia de los Judíos, inició una conferencia celebrada la semana pasada en presencia de investigadores de las principales universidades de Israel y el mundo.

Goldin, dice que el Centro de Investigación logró tener en sus manos un número particularmente grande de cartas escritas por soldados judíos que sirvieron en el ejército ruso. “Si usted analiza el número de judíos entre los soldados de alto rango y los que recibieron citaciones, junto al enorme número de pérdidas, la contribución de los judíos se destaca tanto en el ejército ruso como en el ejército de Estados Unidos”, dice Goldin.

“Los británicos no querían formar un ejército que actuaría en contra de ellos en la Tierra de Israel más adelante”, comenta la Prof. Dina Porat, principal historiador de Yad Vashem y jefa del Centro de Kantor en la Universidad de Tel Aviv. “Esa es la razón por la que incluso después de haber aceptado crear la Brigada, que sucedió en septiembre de 1944, casi al final de la guerra, se enviaron a los soldados que lucharon en una batalla o dos.

De un millón y medio de soldados judíos, medio millón estaban en el Ejército de Estados Unidos y solamente 36.000 de ellos fueron premiados o nombrados de alguna manera.

Medio millón de judíos sirvieron en el Ejército Rojo, 120.000 de fueron asesinados en acción y 80.000 fueron llevados cautivos por los nazis y asesinados. De todos los soldados judíos en el Ejército Rojo, 300 eran generales, 160.000 recibieron citaciones fueron recibidas, y 150 del ellos fueron galardonados con el prestigioso título de “Héroe de la Unión Soviética”. Muchos otros ocultaron el hecho de ser judíos, en tanto que otros se ofrecieron voluntariamente como voluntarios, enfermeras, médicos, etc.

—- No se tiene noticias que árabes   se hayan alistado en el bando Aliado. En cambio se sabe que el Muftí de Jerusalém no ocultó su simpatía por Hitler e inclusive, estuvo  viviendo en Alemania.

LA TURRA AUSTRIACA.

Los austriacos fueron tan antisemitas o más, que los alemanes.

El 18 de diciembre de 1744 María Teresa, reina de Austria y archiduquesa de Hungría y Bohemia, firmó un decreto en el que ordenó la EXPULSIÓN de todos los judíos, primero de Praga, donde debían irse para fines de enero de 1945, y luego de todos sus dominios hereditarios, esto era desde Moravia a Bohemia.

María Teresa tenía un profundo odio hacia los judíos, sobre los que en 1777 escribió: “No conozco plaga mayor que esta raza, la cual en nombre de sus engaños, usuras y avaricias está llevando a mis sujetos a la miseria”. Además fue presa de los rumores acerca de que los judíos de Praga se habían alineado con los prusianos contra ella durante la ocupación de la ciudad en el verano de 1744, durante el curso de la Guerra de la Sucesión Austriaca.

Luego de que Austria reconquistara la ciudad en noviembre aparecieron manifestaciones antijudías en las que 20 judíos fueron asesinados y hogares y empresas judías fueron destruidas. Estos hechos, combinados con la presión sobre ella por los parte de los austriacos para que los judíos tengan más restricciones, podría haber estado detrás de la decisión.

El día siguiente, el 19 de de diciembre, los líderes judíos de Praga pidieron que los miembros de su comunidad, que era una de las más grandes e importantes de Europa, inicien una campaña de plegarias y ayuno. Al mismo tiempo enviaron pedidos de ayuda a sus hermanos judíos en Viena, Londres, Ámsterdam, Venecia y Frankfurt.

Como resultado, la reina fue inundada de apelaciones del rey de Dinamarca, la corte otomana, el canciller británico, el Estado de Venecia y muchos otros. Tres de los funcionarios europeos que pidieron que se revierta la orden estaban dentro de los siete electores que tenían la potestad para elegir al nuevo emperador, entonces María Teresa, que quería que asumiera su marido, fue especialmente sensible a su argumento y canceló la expulsión.

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