DE ESTO NO SE HABLA.

Que la Justicia es machista no hay la menor duda.  Difícilmente una jueza liberaría  a un hombre que ha sido condenado por asesinato.

Mientras los grandes medios  se circunscriben  al filicidio cometido en un country, nadie piensa en Lilian Fuño Rodríguez,  que estaba embarazada y fue asesinada por su marido al igual que a sus hijos, de  cuatro y  seis años,  porque sospechaba  que su mujer mantenía otra  relación  y que no era suyo el crio que llevaba en la panza.

Un Tribunal  de Morón  conformado, en su totalidad,  por tres hombres decidió  por unanimidad   no hacer lugar a la medida de “detención inmediata” solicitada por la querella y el fiscal del  juicio al momento de dictarse el veredicto condenatorio: reclusión perpetua.

Un  Tribunal de Morón, decidió   por unanimidad   no hacer lugar a la medida de “detención inmediata” solicitada por la querella y el fiscal de juicio al momento de dictarse el veredicto condenatorio: prisión perpetua.

El abogado de la familia de la occisa   apeló la decisión del  Tribunal de dejar en libertad al ex esposo y padre de las víctimas, pese a  estar condenado a reclusión perpetua.


Al respecto, el abogado dijo que “no podemos dejar de pasar por alto lo dicho por el imputado en sus últimas palabras, en donde expresó que si el Tribunal no hacía justicia, él iba tener que hacerlo con sus propias manos .
Esto no es un detalle menor, porque el individuo  es latente el peligro”, sostuvo el letrado de la querella.”

Agregó que: “tampoco se puede pasar por alto la prisión perpetua dictada de manera unánime  por los jueces y que la única restricción que pesa en su contra es no salir del país, lo que hace  dudar  de que se entregará voluntariamente para purgar su condena. “

Siguiendo con el fiscal de la querella criticó la actitud del Tribunal de no exigirle al uxoricida   “presentarse con cierta periodicidad  lo que aumenta aún más el peligro de fuga, toda vez que no hace falta salir del país para fugarse o para esconderse de la Justicia”.

Agregó que la familia de las víctimas “tiene una dualidad de

sensaciones encontradas” porque, por un lado el homicida

ha sido encontrado culpable y se le aplicó la pena más alta del Código Penal, y por el otro  sigue gozando de libertad cuando ha masacrado a toda su familia.”.

“¿Cuál es el mensaje que recibe la sociedad ante situaciones

límites como esta, de descreimiento en la Justicia? No es posible que un homicida de estas características pueda deambular alegremente entre nosotros después de haberle quitado la vida tan atrozmente a una mujer embarazada y a sus dos pequeños hijitos”, acotó el abogado querellante.

Con este antecedente, Adriana Cruz, la mujer que ahogó   a su hijo de seis años en el jacuzzi de su casa,   con seguridad no le gustaría ser juzgada en Morón.

Los  tres jueces fallarían en su contra, sin molestarse en escuchar el alegato de su defensa.


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